Tomás Azcárate llevó la voz del sector portuario español al Global Sustainable Islands Summit, un encuentro de referencia mundial donde confluyen archipiélagos, gobiernos y académicos. Pero no fue solo para hablar: fue para reposicionar a los puertos deportivos españoles en una conversación internacional donde hasta ahora faltaban.
El GSIS, celebrado esta semana en Gran Canaria, congregó a casi 500 participantes de más de 50 territorios insulares de gobiernos, universidades y operadores de infraestructura en su primera edición en Europa, con Canarias como anfitrión global. En ese escenario, Marinas de España no pidió reconocimiento, identificó un problema.
Las marinas no son infraestructura náutica, son puertas de entrada, lo cual suena a marketing hasta que lo desglosas: el turismo náutico activa servicios, genera empleo desestacionalizado y conecta lo marítimo con la economía interior. Cada atraque arrastra una cadena económica. En territorios insulares, donde el espacio está disputado y el ciclo turístico es frágil, eso no es un detalle, es la diferencia entre viabilidad económica y dependencia estructural.
Azcárate compartió panel con representantes de Grecia, Canarias, el Caribe y la Academia. Tres continentes con patrones comunes: estabilidad regulatoria que no llega, sostenibilidad que es aspiracional sin financiación clara, y resiliencia climática que exige inversión pero encuentra gobiernos sin capacidad de respuesta rápida. Los puertos deportivos españoles no están solos en estos retos, eso es lo relevante.
Porque lo que Azcárate enfatizó fue la colaboración público-privada como condición, no como opción. Administración fijando marco, empresas concesionarias aportando inversión, operativa y conocimiento del territorio. Sin eso, sin alineación real, no hay transición y no hay competitividad, solo fragmentación.
El GSIS reunió a más de diez ministros, Canarias se presentó como sede autorizada para esta conversación y Marinas de España, por su parte, dejó claro que no es un sector marginal reclamando migajas, sino que es un vector económico real compitiendo por atención en los espacios donde se diseña la política internacional.
Eso es lo que importa, no solo que España estuvo presente, sino que sus puertos deportivos hablaron como quienes saben de qué van.



